Los niños no deseados de la Purísima
Melilla//Oct//2009. Bilal -casi no ha llegado a los 20, marroquí, espigado, ojos enormes- se guarda el miedo entre las manos, como el pegamento que esnifa antes de ponerse en marcha hacia el puerto. Él es uno de los hijos no deseados de la Purísima, el fuerte reconvertido en centro de acogida para los menores que llegan a Melilla en su huida hacia el primer mundo. Se supone que debería de haber recibido estudios y la posibilidad de regularizar su situación, pero, en lugar de ello, habla de malos tratos, de humillaciones y de una política que le empuja a volver por donde vino...



